El número de prestatarios hipotecarios que los bancos tradicionales y otros prestamistas se niegan a confiar, ha aumentado casi un 20 por ciento.

Todo desde que el gobierno federal endureció las reglas para los compradores que no necesitan seguro hipotecario, según dicen los corredores hipotecarios.

La situación es altamente beneficiosa para los prestamistas alternativos, ya que los corredores ofrecen a sus clientes opciones que están fuera de las nuevas y más estrictas reglas de la Oficina del Superintendente de Instituciones Financieras (OSFI).

Los clientes que no cumplen con los nuevos estándares recurren a prestamistas privados, compañías de inversión hipotecaria y uniones de crédito, que están reguladas provincialmente y por lo tanto no tienen que someter a sus clientes a los nuevos requisitos.

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Campagnaro es un corredor hipotecario que dice que las reclamaciones rechazadas por los prestamistas tradicionales han aumentado un 20% desde el 1 de enero. Desde esa fecha, OSFI ha impuesto una nueva prueba de esfuerzo para los prestatarios no asegurados o para aquellos con más del 20% de pago inicial en el momento de la compra.

Las denominadas normas “B20” tienen por objeto limitar los préstamos de riesgo en un contexto de endeudamiento de los hogares y de subida de los precios de la vivienda en algunos mercados.

Para obtener fondos de un prestamista regulado federalmente, los prestatarios deben demostrar que son capaces de pagar su hipoteca no asegurada a la tasa contractual, más dos puntos porcentuales o la tasa de referencia de cinco años publicada por el Banco de Canadá.

Una prueba de tensión ya existente requiere que los prestatarios demuestren que podrían continuar pagando si su tasa de interés alcanzase el índice de referencia a cinco años del Banco Central.

En OSFI son conscientes de las consecuencias no intencionadas y de las nuevas reglas, incluyendo el desplazamiento de prestatarios a prestamistas de alto riesgo fuera de la supervisión federal.

“Nuestro mandato es garantizar la seguridad y solidez de las instituciones reguladas federalmente, así que no es algo que queramos hacer, pero no es algo que tengamos el poder de prevenir”.

Los clientes se enfrentan a más rechazos y solicitudes múltiples antes de que finalmente sean aceptados por un prestamista y es que se está presentando un 80% más de solicitudes que el año pasado.