Parece cada día más claro que vivimos un momento donde no hay referencia con la que medirnos. La información es un bien escaso y apreciado. Lo que se impone es la desinformación, el manejo de las masas al más puro estilo 1984 de Orwell.

No sabemos con certeza de dónde proviene el virus, tampoco cuándo nos libraremos de él. Entre medias, desconocemos con exactitud a cuánta gente le ha provocado la muerte y a cuánta se la provocará. Es estremecedor que, ante un momento histórico como en el que nos encontramos, el enemigo invisible esté haciendo doblar la rodilla a la especie humana.

Hoy en día, nuestro ecosistema de poder es un equilibrio entre los jugadores de la Guerra Fría, que siguen alargando sus ámbitos de influencia, y un ‘challenger’ que viene de oriente.

Y luego está Israel. No debemos perder de vista a una de las mayores potencias mundiales en cuestión de inteligencia y conocimiento. Precisamente por ello, es curioso que desde allí solo lleguen malas noticias y peores augurios.

Hay que reconocer al pueblo de Israel el manejo de la información y su capacidad de innovación en sectores como la tecnología o la sanidad, lo que ha valido el calificativo de ‘Start Up Nation’. De ahí que su posicionamiento ante la segunda ola del covid no sea baladí.

israel covid

¿Qué pensaríamos si, llegado el 20 de diciembre, el gobierno de Pedro Sánchez decretara un estado de alarma hasta el día después de Reyes? No habría cena de nochebuena con la familia, ni fiesta de fin de año, ni reparto de regalos. Cada uno encerrado en su casa sin poder moverse más allá de 500 metros de distancia.

Rosh Hashaná es, según la Torá y la tradición judía, la cabeza del año, lo que nosotros entendemos por el Año nuevo Judío. Se trata de una de las dos fiestas judías por excelencia junto con el Yom Kippur, y se celebra el primer y segundo día del Tishrei, séptimo mes del calendario hebreo. Es todo un acontecimiento del que nadie deja de participar, sea quien sea, se encuentre donde se encuentre. Es así todos los años… menos este.

La realidad a la que se enfrenta Israel es de máxima preocupación sanitaria. Todos en casa tres semanas encerrados. Qué debe saber el Gobierno de Israel para mantener a su población encerrada durante unas fechas tan importantes.

Pensemos, por un momento, que del 24 de diciembre al 7 de enero estamos confinados sin contacto familiar ni social. ¿Alguien me puede explicar la magnitud del problema para que un estado de los que mejor manejan la información y el conocimiento, tome una medida tan drástica?

Es una cuestión de vida o muerte y ellos lo saben. Con más de 4.000 casos diarios diagnosticados, los rebrotes tienen magnitudes similares a España. Afecta a clases desfavorecidas y jóvenes. De hecho, su reacción a la primera ola fue muy a la española, todos a la calle a disfrutar, sin apenas restricciones, da igual el Bulevar Rothschild que el paseo marítimo de Tayelet.

Sí, es cierto que su porcentaje de muertos respecto contagiados sigue siendo muy bueno, pero no debemos perder de vista su actual reacción ante la pandemia. Algo muy grave se cierne sobre el mundo. Uno de los mejor informados ya ha comenzado a tomar medidas.

 

Un artículo de Rafael Martos