Según se indica en el informe sobre Bienestar Económico y Material de la Fundación La Caixa.

Los datos del informe  han sido complementados con los facilitados por el Instituto Nacional de Estadística, por el Eurostat y por varios ministerios, la recuperación económica de España no ha proporcionado una mejora social equivalente.

El informe arroja conclusiones demoledoras: desde los años de la crisis ha aumentado el número de hogares en los que se pasa frio, o consumen menos carne y pescado de lo que básicamente se podría considerar necesario.

Pero la economía ha funcionado bien, la de las empresas, la de las cifras macroeconómicas, porque lo que se refiere al españolito de a pié, indicadores como el tener un segundo par de zapatos (indicador de bienestar económico), cada vez son menos frecuentes.

Nuestra realidad económica es bastante distinta a la de nuestros vecinos en Europa.

Dos datos marcan la criticidad con las naciones de nuestro entorno: el “nivel de vulnerabilidad” y la “pobreza consistente”.

Un tercio de la población vive a merced de los vaivenes económicos, situándonos en la posición 25ª de los 28 Estados Miembros de la Unión Europea. Respecto a la “pobreza consistente”, esa que combina la debilidad de nuestros ingresos para poder seguir con nuestro modo de vida y que solo aporta más privaciones materiales, también estamos en la cola de la Unión Europea, solo por delante de Letonia, Lituania, Grecia, Rumanía y Bulgaria.

Pero la verdad es que el Producto Interior Bruto (PIB), nos sitúa en el puesto número 14º, en la media general, lo cual significa que la crudeza reflejada por el informe es sencillamente porque el dinero de las grandes cifras no llega a todos los hogares: “tantos españoles no deberían ser tan pobres”.

Los electrodomésticos y los aparatos de electrónica y telefonía en general, están fabricados para ser sustituidos en cuanto tienen la menor avería. Pero llevamos unos años en que esta tendencia está cambiando: lo que se rompe o avería, o se repara o se queda sin sustituir, se pierde. Esta necesidad está afectando ya al 33% de los hogares españoles.

Gastos diarios, necesarios, como la alimentación regular o la calefacción, a pesar de la recuperación económica están afectando actualmente a un mayor número de personas que en plena crisis (2009), llegando al 8% la cantidad de población que pasa frio, o al 3,7% la que no se alimenta como debiera, mientras que vemos que en los países del entorno la vida mejora con la economía. Ya tenemos al 13,5% de la población en riesgo de pobreza crónica.

Esta disfunción viene provocada por la inestabilidad en el trabajo y la baja calidad del empleo, que a su vez provoca en los afectados precariedad económica, aislamiento social y tensión familiar.

Uno de los autores del informe, el profesor de Economía Luís de Ayala, concluye: “En España, a diferencia del resto de Europa, no hay políticas fuertes de redistribución de la riqueza y eso, unido a la precariedad del empleo que se crea, ha generado un modelo social incapaz de superar una realidad: no conseguimos traducir nuestros niveles de riqueza en un mayor bienestar social”.

 

Referencia: https://elpais.com/sociedad/2018/10/12/actualidad/1539372072_269456.html