En Europa las multinacionales tecnológicas pagan pocos impuestos.

El País, recoge unas declaraciones de Gabriel Zucman, profesor en la Universidad de Berkeley (California) y miembro de la Comisión Independiente para la reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional, que clarifican cual es la situación de pago de impuestos de esta sociedades en Europa y de cómo se puede intentar solucionar de forma más justa.

Los gigantes tecnológicos como Google, Facebook y Apple, se han especializado en localizar de forma ficticia sus operaciones en territorios donde no existe el impuesto de sociedades o este es muy bajo. En pocas palabras, los que sufren el impacto de la globalización ven que aumentan sus impuestos, mientras que, las empresas que más se benefician ven bajar los suyos.

En la Unión Europea, los negocios digitales pagan una tasa impositiva media del 9,5%, cuando las empresas tradicionales pagan una media del 23,2%. En Irlanda, Google, ha llegado a pagar algún año menos del 0,1%.

Desde 1975 se está esperando en Europa una reforma con suficiente alcance para controlar a las empresas tecnológicas, y aunque algunos países se oponen, como Malta, Irlanda y Luxemburgo, por algo hay que empezar, aunque no sea la solución definitiva.

La realidad es que países como Singapur, Países Bajos, Hong Kong, Bermudas, Irlanda y Luxemburgo, suponen oportunidades de optimización fiscal para estas empresas que, en estos países, ven aumentar sus beneficios. 600.000 millones de beneficios obtenidos por las tecnológicas en grandes países como EEUU ó Francia y otros, son trasladados a estos paraísos fiscales en donde su gravamen es mucho más ventajoso.

La Comisión Europea, para intentar limitar las estratégicas de estas empresas, propuso gravar a las empresas tecnológicas aplicándoles un impuesto del 3% sobre sus ingresos.

Pero no creamos que solo está afectado el sector de las tecnológicas. La industria farmacéutica, el sector financiero, la industria automotriz o la textil, casi todos los sectores de la economía están afectados. Por lo que, el impuesto del 3% a las grandes tecnológicas no deja de ser un parche, puesto que el problema persistirá.

De momento se pretende que el importe de las ventas en cada país, sirva para calcular la parte de los beneficios de la empresa que deben de tributar en ese país. Por ejemplo: si el 10% de las ventas totales de APPLE se hubieran realizado en España, el 10% de sus beneficios mundiales deberían estar sujetos a impuestos en España, que es en donde están los clientes. Es un tema fácil de identificar puesto que Hacienda tiene bien identificados a los clientes finales para poder aplicarles el IVA.

Lógicamente este plan acabará siendo aprobado por el Parlamento Europeo, a pesar de la oposición de los países mencionados, cuya opinión de estos gobiernos no es vinculante, pero de momento, nada impide a Francia, Alemania, España, y a otros países europeos avanzar y adoptar estos impuestos de manera unilateral.

 

Referencia: https://elpais.com/economia/2018/06/05/actualidad/1528215106_204808.html