Según nos comenta Rafael Salama en su ultimo articulo, disminuye algo la tensión generada por el desafío soberanista y la tirantez se convierte ahora en pitorreo. Carles Puigdemont comunica.

Habla inglés, francés, catalán, rumano y castellano. Todo un políglota, al contrario que Rajoy. Puigdemont habla y el mundo escucha. Las excarcelaciones, los exilios y las entregas dan pie a una visión algo cómica ya del conflicto, aunque tenga mucho que ver el hastío por el tema.

Política, mercados y tambores de guerra
Vuelve ‘The Economist’ en su artículo ‘El hombre que no estuvo allí’ con una opinión objetiva y bastante elaborada, aunque escasa de contenido y cercanía al conflicto.

Argumenta el semanario que el artículo 155 y la convocatoria de elecciones han calmado la tensión, pero no han resuelto un problema que ataca a la raíz de la democracia española.

Aprobado de la revista para Rajoy por su determinación, aunque no por sus formas empleadas con contención, pero excesivas, en el no-referéndum del 1-O. Le acusa también al presidente de hacer mártires a los miembros de Govern de Catalunya y le critica muy especialmente algunas de las concesiones hechas en 2006 en la negociación del Estatuto Catalán a petición de él mismo como líder de la oposición.

Aún así, a pesar de todas las críticas, Rajoy aprueba. ‘The Economist’ se permite recomendar al Gobierno hacer alguna concesión en materia económica y convocar un referéndum legal, en otros términos.

Dice el semanario que este gesto del Ejecutivo le haría recuperar un tercio del electorado catalán españolista que le ha castigado por la contundencia de sus últimas medidas. Peligroso consejo, porque tres días después tendríamos a los vascos reivindicando el mismo derecho a realizar una consulta.

Pero la realidad es que el daño a la economía y a la sociedad está hecho. Nos dejamos un punto de PIB, se suspenden y retraen operaciones de envergadura de inversión extranjera, se genera desconfianza con la fuga de empresas y perdemos mucha credibilidad como proyecto de país.

Y mientras el desafío secesionista avanza, seguimos centrados en la intoxicación rusa en las redes sociales.

Según estudios recientes, más de 145 millones de usuarios de Facebook pueden haber recibido material “envenenado” procedente de Rusia durante las elecciones en Estados Unidos. Y esto se replica en muchos otros campos en los que si bien las intoxicaciones no abren originalmente las grietas, sí las agigantan.

El mercado español sigue centrado en la pugna de Abertis. 25.000 millones en juego, con guerra de precios incluida, que dejará a buen seguro más de 400 millones en comisiones a repartir.

Las alineaciones y los titulares se van configurando en banca. Asesores e intermediarios calentando para saltar a la pista como los guerreros maoríes. La haka desplegada al máximo esplendor como en cualquier encuentro de los All Blacks. Con doble mensaje: la hospitalidad y la intimidación al adversario. ¡Cataluña manda señores! Y Madrid responde. Aquí se juega un clásico Barça-Madrid, un duelo de final de Champions donde solo falta ya la nota de Bartomeu capitaneando el frente italiano.

Menos mal que las economías de  Reino Unido y Estados Unidos aportan buenas y positivas noticias en crecimiento y empleo. Confirman así el cambio de tendencia en política monetaria y los síntomas de inflación. Con tipos de interés al cero, algunos bancos cobran por depósitos, y sin alternativas claras de inversión, ya solo esta La Bolsa.

A quien realmente afecta la crisis catalana